Ruta de la Guerra Civil – Itinerario 2017-12-08T11:45:49+00:00

Ruta de la Guerra Civil

ITINERARIO

Recomendamos comenzar el itinerario desde la urbanización de Santa Bárbara. Allí se puede encontrar un poste de orientación que señala la distancia hasta los dos tramos visitables.

Plano restos visitables

Siguiendo la senda de montaña, a unos 120 metros desde el inicio, hay un panel de grandes dimensiones con información sobre el itinerario, la Guerra Civil en el municipio y el patrimonio bélico de las montañas de la Selleta y Santa Bárbara. Está justo a la entrada a la trinchera del tramo 1.

TRAMO 1

Está formado por una trinchera en la cual se ha llevado a cabo una excavación arqueológica que ha permitido recuperar 56 metros lineales de zanja. En la entrada hay una piedra conmemorativa de rodeno que recuerda a quienes lucharon en estas montañas durante la Guerra Civil Española. Contiene el siguiente lema:

Para que no olvidemos a quienes defendieron estas tierras con su vida, con independencia de su bando, ideología procedencia o creencias religiosas. La Vilavella, 80 años del inicio de la Guerra Civil (1936-1939).

Esta trinchera, de la cual parten distintas ramificaciones, tiene una altura que en algunos tramos llega a los 3 metros; se ha reconstruido con piedra en seco en su parte trasera, y con sacos terreros en su lado ofensivo. En la excavación de la zanja se recuperó importante material arqueológico y bélico, entre el cual se halla una granada republicana de piña que nunca llegó a explosionar.

Trinxera con piedra

 

En el extremo de la trinchera se sitúa un nido de ametralladoras; como el resto de fortificaciones, probablemente esta trinchera comenzó formando parte del sistema de fortificación republicano, cuyos nidos de ametralladora miraban hacia el norte. Con la llegada del ejército franquista, se reutilizaron las zanjas encarando los nuevos nidos de ametralladoras en dirección sur como éste, que presenta planta ovalada, dos aspilleras para maniobrar la ametralladora, y tiene la particularidad de poseer una decoración incisa en su interior que simula grandes sillares de piedra; en origen poseía otro grafiti a la entrada, con el emblema de la cruz de Santiago y el lema “83 División, C.E.G” (Cuerpo del Ejército de Galicia), hallado en las excavaciones a escasos metros del nido.

Aunque este tipo de estructuras se techaban con cúpulas de hormigón, la mayoría de cubiertas se volaron después de la guerra para aprovechar las vigas de hierro, que se llevaban a los Altos Hornos de Sagunto para venderlas como chatarra.

Nido de ametralladoras

CAMINO DEL BOSQUE

Una vez visitado el nido de ametralladoras, se sale del tramo 1 por una antigua ramificación de la trinchera que no se ha excavado aún. El camino, marcado con algunas piedras a ambos lados, sigue a través de una bonita pinada mediterránea a lo largo de 170 metros, en los que se puede observar, bajo él, una de las salidas o respiraderos de la mina “María Fernanda”, una antigua mina de hierro que estuvo instalada en la ladera norte de esta montaña y que fue clausurada en 1966.

Camino del bosque

 

Durante las tareas de acondicionamiento de este camino se halló abundante material bélico (vainas, proyectiles, metralla) perteneciente a la operación militar llevada a cabo por la 36 BM republicana a finales de julio de 1938 en dirección al vértice Casillas, recién instalada aquí la 83 División franquista. La cantidad de material hallado muestra un combate intenso entre los dos ejércitos.

TRAMO 2

El tramo 2 está formado por dos conjuntos: un observatorio con abrigo anexo, ambos acondicionados para poder pasar por ellos, y otro conjunto formado por un nido de ametralladoras con un abrigo complementario al que se accede a través de un estrecho pasillo; éste último conjunto se ha excavado en su totalidad con metodología arqueológica, lo cual ha permitido extraer gran cantidad de información relativa a la vida en el frente.

Observatori

 

Del primer conjunto destacan los restos de dos gruesas paredes de hormigón que formaban parte de un observatorio de artillería. El observatorio era “los ojos” de las baterías de cañones que se hallaban en la retaguardia, en la carretera de la Vilavella a Artana; se trataba de un grupo de cañones italianos de calibre 100/17, con un peso aproximado de 1500 kg. Desde el observatorio se daban las instrucciones de maniobra a través de un hilo de conexión telefónica. En la parte exterior del muro del observatorio se puede observar un impacto de artillería.

El otro conjunto es quizás el más vistoso de los dos; el nido de ametralladoras es completamente distinto al del tramo 1, presentando un pasillo de acceso y una pequeña cámara de planta casi circular con dos aspilleras que controlan visualmente el territorio en dirección sur-suroeste, que es donde se hallaba el ejército republicano al otro lado del barranco.

Observatorio y nido de ametralladoras

 

En este nido se pueden observar dos impactos de artillería, probablemente pertenecientes a la ofensiva republicana de noviembre de 1938 en dirección norte; uno en el pasillo interior, y otro en su cara externa. Además, en cada una de las aspilleras presenta grafitis realizados en el cemento fresco, con los lemas “10 Cñia”, y “ESTE NIDO FUE HECHO EL…”, “GALICIA”, y “VIVA FRANCO”. Del mismo modo que en el nido de ametralladoras del tramo 1, ha perdido su cubierta.

Grafitis
Grafitis

CAMINO DE LA TRINCHERA

La vuelta al sendero de montaña (o el acceso al tramo 2, según la dirección en que se acceda a los restos) se realiza a través de una trinchera de 190 metros de longitud, que une el tramo 2 con el camino que tomamos originariamente desde la urbanización (es más larga, pues al igual que sucedía en la trinchera del tramo 1, continúa al otro lado de la senda de montaña). De nuevo, se trata probablemente de una trinchera republicana ampliada a partir de julio de 1938 por la 83 D franquista.

Esta zanja posee una altura considerable, ya que debía proteger el paso de los soldados en una zona especialmente vulnerable, por su proximidad, al fuego del ejército republicano. En su parte inicial se observan algunos abrigos de trinchera que, realizados junto a la misma zanja, podían servir como refugio en caso de ataque aéreo, como almacenes de materiales o para curar a los heridos durante los combates; los que se situaban en las trincheras menos expuestas se utilizaban también como polvorines.

TrincheraEn la parte final de este camino, bajo el bosque de pinos, se pueden observar multitud de ramificaciones de la zanja hacia otras trincheras que se denominan “de reserva” o “de comunicación”, y que tenían el doble objetivo de servir de paso de los soldados o para transporte de material entre los distintos puestos ofensivos, y de conservar las posiciones en caso de perder la primera línea de trinchera.

Todo este sistema nos permite hacernos una idea del rico patrimonio bélico que aún hay en las montañas de la Vilavella, teniendo en cuenta que sólo hemos visitado una pequeña parte de los restos de Santa Bàrbara, y que de ellos, tan sólo hemos excavado unos pocos.

Ahora que conoces mejor nuestro patrimonio, está en tus manos cuidarlo y dejarlo en las mejores condiciones a las futuras generaciones. Para que se pueda contemplar, al menos, otros 80 años más.