La minería del hierro en la Vilavella 2017-12-10T13:36:46+00:00

La minería del hierro en la Vilavella

Para entender por qué las explotaciones mineras llegaron a nuestro municipio, hay que remontarse a comienzos del siglo XIX; con la revolución industrial y las mejoras en los materiales de construcción (hierro, vidrio, etc.) se produjo en toda Europa un auge urbanístico hasta entonces desconocido; La edificación de casas, fábricas o la creación de nueva maquinaria industrial comenzaron a pedir una cada vez mayor utilización del hierro, ya que éste era un material que ofrecía grandes ventajas: por un lado era resistente y fuerte, pero por otra estaba dotado de cierta flexibilidad, lo que le garantizaba durabilidad y un trabajo relativamente fácil del material; por todo ello, era especialmente recomendable para la fabricación de vigas, pilares, forjados, etc.

Para conseguir el hierro metálico había que buscar primeramente el mineral del que extraerlo, y éste se encontraba en las entrañas de la tierra, por lo que era necesario instalar toda una infraestructura alrededor de las galerías de montaña que permitiera obtener el mineral, separarlo, cargarlo y enviarlo a los hornos. Las explotaciones como “María Fernanda”, en Villavieja, permitían alimentar los grandes hornos siderúrgicos para crear el metal de hierro; esto se conseguía mezclando el óxido de hierro procedente de las minas (mineral en bruto) con coque (un combustible obtenido de la calcinación o destilación seca de carbón mineral) y carbonato de calcio. Así, mediante la acción del calor, se transformaba el mineral de hierro en hierro metálico.

En la población, las minas permitían mejorar las oportunidades laborales y económicas de la población manteniendo a un gran número de familias del municipio, al tiempo que representaban una buena oportunidad laboral para trabajadores venidos de otros lugares que vinieron a nuestro municipio atraídos por esta posibilidad de trabajo.

Es muy probable que las primeras explotaciones destinadas a la extracción del mineral de hierro en Villavieja instalaran a finales del siglo XIX, pero no tenemos constancia en los registros documentales; estas minas, de modesto tamaño y producción, fueron probablemente minas a cielo abierto (similares a las canteras) en la que se desmenuzaba la montaña extrayendo el producto férreo, que luego se cargaba en carros para su transporte. Las primeras referencias escritas a unas instalaciones mineras en el municipio, sin embargo, corresponden a las minas “San José de la Montaña”, “San Antonio Abad” y “San Sebastián”, proyectadas en 1907 la primera, y en 1910 las dos siguientes ; estas minas funcionaron durante algunos años, si bien terminaron abandonando por diversas causas antes de la Guerra Civil, como recuerdan algunos vecinos mayores del municipio.

Plano de Demarcación de la Mina San José de la Montaña

 

Plano de demarcación de la Mina “Sant Josep de la Muntanya” (1907).
(Archivo del Registro del Servicio Territorial de Industria y Energía)

Plano de Demarcación de la Mina “San Sebastián” (1907).

 

Plano de demarcación de la Mina “San Sebastià” (1907).
(Archivo del Registro del Servicio Territorial de Industria y Energía)

Plànol de demarcació de la Mina "Maria Fernanda" (1907).

 

Plano de demarcación de la Mina “Maria Fernanda” (1907).
(Archivo del Registro del Servicio Territorial de Industria y Energía)

Pasada ya la Guerra, en los años 50 del pasado siglo, la extracción del mineral de hierro en la localidad volvió a ponerse en marcha aumentando su producción notablemente con la explotación en manos de la empresa de Zaragoza “Minas del Mediterráneo SA “, que en 1954 comenzó la época de mayor producción de hierro en la explotación bajo el nombre de” María Fernanda “(también conocida como Mina Vieja).

Ya que cada mina, con su nombre correspondiente, estaba en funcionamiento únicamente mientras ella se seguía extrayendo el hierro, cuando éste se agotaba se cerraba la explotación y se realizaban sondeos para buscar nuevos yacimientos en otros lugares del término municipal, la lo que derivaba en un nuevo permiso de explotación y un nuevo nombre para la nueva instalación creada; así, posteriormente a María Fernanda se abrieron nuevas explotaciones con los nombres de “Virgen del Pilar” (1955), “María Fernanda II” (Mina Nueva, 1956) “,” María Fernanda III “(1957) y” Comanisa “( 1958), que en ocasiones no eran más que ampliaciones de las explotaciones ya clausuradas. Estas nuevas minas se empezaban a explotar con el ánimo de convertirse en grandes explotaciones, pero la mayoría de veces no pasaron de ser un pequeño pozo donde , después de profundizar las galerías en la montaña, no daban con una cantidad mínima de mineral que garantizara su funcionamiento, por lo que se abandonaban.

Aunque el empeño puesto en la extracción por parte de los mineros, la ley de las minas de la Vilavella (la parte de mineral existente respecto a la cantidad de roca no aprovechable) era ciertamente baja, situándose en torno a un 43 %; esto, unido al modesto volumen de producción por no disponer de grandes explotaciones, dificultaban la competencia de las minas de Villavieja respecto a otras explotaciones de hierro vecinas como es el caso de Artana, por ejemplo, por lo que finalmente por no resultar rentables por las empresas explotadoras, terminaron clausurando definitivamente en 1966.